Enseñanza: Se anuncian palos

Publicado en Destino, nº 1952, marzo de 1975

Se esperaba que este fin de semana el sector de la Enseñanza recibiera un nuevo palo estilo Valladolid. Pero no. De momento se van repartiendo garrotazos de menor cuantía y se sigue repitiendo que el Ministerio tiene el poder suficiente como para adoptar las temidas medidas. De diálogo, nada. De hablar sobre los problemas pendientes, sobre las anormalidades vigentes que han venido constituyendo la normalidad hasta que la gente se ha cansado, de intentar adoptar soluciones contando con los afectados, por ahora, nada de nada.

Una comisión de Profesores No Numerarios, representantes de las tres Universidades de Barcelona, estuvo en Madrid la semana pasada y celebró una entrevista con el director general de Universidades. La comisión llevaba unas peticiones concretas en cartera: aumento de sueldo de 10.000 pesetas, contrato laboral, reapertura de la Universidad de Valladolid, readmisión de profesores y levantamiento de sanciones por causas extraacadémicas. Ni siquiera se regateó un solo punto. Ni un indicio de lo que se suele entender por negociación. ¿Para qué se les hizo ir a Madrid? ¿Esperaba acaso el señor Lucena que le manifestaran su apoyo al cierre de Valladolid o que le admitieran que volverían a trabajar con las mismas condiciones salariales porque aunque pobres son honrados? La comisión de representantes de estudiantes que quería entrevistarse con el ministro al día siguiente ni siquiera fue recibida: no habían solicitado la audiencia reglamentariamente.

Fin de semana último: reunión de la Junta de Universidades, que trató, entre otras cosas, de cómo se aplicará la Ley de Selectividad el próximo curso y de la situación del orden académico. Al final de las jornadas, una nota que, aunque mantiene un tono de absoluta dureza, no sorprendió porque se esperaban nuevos cierres.

El panorama de la Enseñanza, des de Barcelona, se ve de otra manera. A la Junta de Universidades no acudieron los representantes de la Universidad Politécnica ni de la Universidad de Barcelona. Sí participó el rector de Bellaterra. Antes de irse a Madrid, al doctor Gandía le habían «contestado» las Juntas de las Facultades de Derecho, Filosofía y Letras y Económicas. Las notas de estas Juntas eran, en parte, una réplica a la que el rector había hecho pública el fin de semana anterior y en la que anunciaba que quizá tuviera que adoptar medidas fuertes para volver a la «normalidad». Pedían la convocatoria de claustro general a celebrar el próximo día 15 de marzo y que previamente el doctor Gandía presentase su dimisión para que se pueda proceder a la elección de nuevo rector. Las razones por las que se pide la dimisión del doctor Gandía son varias. Primero, porque fue nombrado cuando los estatutos de autonomía estaban suspendidos. Pero además porque se discrepa con la postura que ha adoptado ante la problemática actual de la Universidad. Cuando el claustro de la Escuela de Profesorado de EGB de Sant Cugat le pidió que presentara un recurso contra la orden ministerial que anuncia los concursos de traslado, traslados que pondrían en peligro la labor docente que hasta ahora ha llevado - el centro (tema del que ya hemos Informado), el rector no aceptó la pro puesta y han sido los profesores interinos los que lo han tenido que presentar. Por otra parte, basta leer las declaraciones de las Juntas de las Facultades citadas para detectar las discrepancias que mantienen con la línea de la primera autoridad de Bellaterra.

De momento se mantiene el paro en las tres Universidades, un paro eminentemente activo, repleto de significativas actividades. En los Institutos, la tónica es similar, aunque hay que destacar los rumores de dimisión de cinco directores por no estar de acuerdo con las medidas disciplinarias que se les ha exigido que adopten.