La ficha rosa

Publicado en El Periódico de Catalunya, 1981-VIII-9

        Ha caído la tarde. Es hora de que me proteja de las voces de los televisores ajenos. Lluís Llach ha venido a envolverme en su música: esa voz que modula una y otra vez entre las paredes de mi casa el "dibuix del teu cos" se me antoja orgasmo cósmico de resonancias masculinas: fuegos de artificio de noche de feria y tiovivo que juega a luminarias con las estrellas derrochando la energía que otros querrían ver concentrada en cohete a la conquista del espacio.

        Y otra vez estamos todos y todas juntas. Os guardo aquí, conmigo. Allí donde disfrutéis las vacaciones recreo con vuestra mirada mi sosiego...: "a força de nits m'estimo la vida..."

        Y yo, desde esta celda inundada de sudores urbanos, jugos con que se defiende el cuerpo de esfuerzos sobrehumanos, en este estuche de siete pisos de altura de la tierra donde pago con vuestra ausencia mis deudas con la burocracia universitaria, olvido mis aspiraciones a doctor y me largo a buscar una postal para enviaros un beso. Y el pétalo de una flor que me trajeron esta mañana unas amigas: una ficha rosa.

        "sabem esperar i ho esperem tot, tot, i ho volem tot, volem l'impossible per arribar al possible, volem el possible per arribar a l'impossible, millor així, tots ho sabeu encara que a vegades precipitats, encara que a vegades bruts, baixos, rastrers, millor així amb tota la condició humana, estranya i senzilla, millor així, que no un ramat de xais sotmès al càlcul dels ordenadors d'interessos, per això si mai ens gosen dir SOMNIEU, és clar que s¡! constantment..."

        Llach ha querido poner música a nuestra tarjeta y me ha gustado: seguro que conoce lo de la ficha rosa que os quiero contar.

        Lo he encontrado en una fotocopia borrosa de una página de diario que recogía aromas de los que me han traído esta mañana mis amigas. (Yo me sentía agotada y he querido hablar con ellas. Las he llamado a Reus y no estaban. Y cuando dudaba entre proseguir con mi cansancio o escaparme a hurgar libros, han acudido a comer conmigo). Leonor lo decía con sus palabras y yo las hago nuestras. Evitar‚ mi fatiga apoyándome en su texto:

        "Una tarde de abril de esas con silencios sospechosos... Malén nos contó un curso de control mental...

        Unos días después, súbitamente, se me metió la ficha rosa en mi cabeza. Se trata de un tratamiento contra el malestar interno producido por el miedo, la derrota colectiva, el desencanto, esas cosas. Al acostarse y antes de levantarse se introduce en la mente un programa diferente del programa que nos tienen programado. Un programa particular y privado. Decirte a tí misma/o: el día de hoy me lo montaré bien pase lo que pase.

        Esta aparente tontería me dio resultado inmediato. Si la mente es manipulable (las monstruosas inversiones publicitarias en televisión y otros medios no me dejan mentir), ¿por qué no manipularla uno mismo? En vez de todas esas fichas grises, germánicas, apocalípticas, sucias y rotas que nos comen (el coco) para que produzcamos, callemos y compremos, llenarnos por dentro con otra parte de la historia: no somos víctimas, no somos cobardes, no somos débiles, no somos menos..."

        ­ Claro!­ Se nos había olvidado la ficha rosa! (Esto con especial cariño para mis alumnos de Bellaterra). Yo acababa de escribir algo sobre el "mito de la pasividad histórica de las masas" y me sentía en paz conmigo: el poder no tendría por qué haberse apurado tanto siglo tras siglo para poder amenazarnos con destruir el máximo espacio en el menor tiempo, si las mujeres y otras mayorías silenciosas, masas maleables de gentes maleables, fuéramos realmente tan sumisos como consigue hacernos creer. La razón del poder es, hoy, el poder de la razón. Y ante esto es cuestión de introducirse fichas rosas de días guapos por la cara... "Encara cal obrir l'oracle de la nostra història per saber què som. Encara..."

        Al atardecer hemos acompañado a Leonor al aeropuerto y luego he dejado a Lurdes en la estación. ¡Cuánta gente somos! Y ninguno repetido. Mi cuerpo seguía recogiendo datos para algún capítulo de mi tesis, algo así como "Tiempo, stress y tecnocracia multinacional": olores, ruidos, ojos crispados, cuerpos rígidos a la defensiva-ofensiva, abrazos tiernos de despedida de reencuentro, y una chica durmiendo en su mochila...

        Pero antes de seguir trabajando he querido sumergirme con vosotros en el mar azul. Y cansada de vomitar páginas dignas de un doctor que la dejen a una ganarse la vida en paz, he dejado que Leonor y Lluis Llach elaborasen esta ficha rosa que os envío.

        Propósito de la enmienda: "Hacer mil copias de esta ficha e introducirnos una cada día, a nuestra salud"

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