3 - La construcción histórica de la sociedad de la información

Los medios de comunicación de masas
te abren fronteras infranqueables para nuestros abuelos
y te informan de que el mundo está abierto
y que, en cierto modo,
las distancias no existen.

Estudiante de Periodismo, 1987-1988

A mi edad, mi abuela
ni tan sólo pensaba en el extranjero;
mis padres empezaron a considerarlo
como posible lugar de ocio;
yo incluso lo imagino como una ampliación
de mis perspectivas profesionales.

Estudiante de Publicidad, 1993-1994

 

Hemos visto que la lectura atenta de los periódicos, y la aplicación del análisis hemerográfico diacrónico a una selección de ejemplares, aporta datos de interés para relacionar los textos informativos con los contextos históricos en los que se han publicado.

En primer lugar, al proporcionarnos una radiografía histórica de las líneas generales que ha seguido cada publicación en la distribución de su superficie impresa, entre superficie administrativa, redaccional y publicitaria, permite relacionar los textos con su contexto más inmediato, los editores o empresa editora. Además, la forma en que se reparte la superficie redaccional, permite clarificar a qué mujeres y a qué hombres se considera sujetos agentes o pacientes de la vida social, así como los temas de que trata cada publicación y, por tanto, los intereses de sus lectores. Y el análisis de esta radiografía se enriquece a la luz de los acontecimientos y datos sociológicos del contexto histórico.

Pero he señalado ya que la utilización parcial de la prensa como fuente documental para la Historia Contemporánea guarda relación con una visión parcial de las transformaciones sociales recientes. En consecuencia, para relacionar lo que dicen las publicaciones con lo que sucede y valorar los diversos aspectos de que tratan, hemos de ampliar el enfoque histórico tradicional hasta visualizar lo invisible a la mirada académica: este es el reto que plantea el estudio histórico de los medios de comunicación

Ciertamente, cada día resulta más acuciante elaborar una versión de las transformaciones históricas contemporáneas más acorde con los problemas que vivimos. Porque las insuficiencias de la explicación histórica propicia visiones ahistóricas, carentes de profundidad temporal y de dinamicidad, que vician las restantes ciencias sociales y. lo que es peor, los diagnósticos políticos sobre el mundo actual.

El estudio histórico de los medios de comunicación no sólo exige, sino que, además, facilita arrojar luz sobre tanto oscurantismo lustrado. Pero para ello hay que realizar lecturas críticas de los textos académicos como ejercicios de autocrítica de los propios hábitos de pensamiento: desaprender las pautas con que nos hemos habituado a pensar históricamente para poder aprehender y valorar en su justa medida los numerosos indicios que proporcionan los medios de comunicación sobre el mundo contemporáneo.