Notas

Primera Parte. Entorno al Androcentrismo en «la Historia»

1. De la relación entre sexismo y clasismo en el sistema educativo, me ocupé en «La educación de la mujer, o como modelar seres pasivos y dependientes » (Cuadernos de Pedagogía, n.4: abri1, 1975), y en «La educación de la mujer: una estafa» (Vindicación Feminista, n.10, abril, 1977).

2. DURÁN, M. A., «Liberación y utopía. La mujer ante la ciencia», en DURAN, M.A. (ed), Liberación y utopía, (Madrid: Akal, 1982)

3. En este sentido, es interesante tomar en consideración lo que plantea MARQUES, J.V., en No es natural. Para una sociología de la vida cotidiana (Barcelona, Anagrama, 1982, pág. 63 y sigs.).

4. DURAN, M. A., «Prólogo» a Liberación y utopía, op. cit. Sobre la importancia que el estudio de este tema tiene hoy en las universidades del Estado español, véase IGLESIAS DE USSEL, J. Elementos para el estudio de la mujer en la sociedad española: análisis bibliográfico 1939-1980 (Madrid: Ministerio de Cultura. 1980) y DURAN, M. A., La investigación sobre la mujer en la Universidad española contemporánea. Para un catálogo de Tesis y Memorias de Licenciatura sobre la mujer (Madrid: Ministerio de Cultura, 1982). Sobre la importancia de este tema en la historiografía contemporánea, véase NASH, M., Nuevas dimensiones en historia de la mujer, en NASH, M. (ed.), Presencia y protagonismo. Aspectos de la historia de la mujer (Barcelona: Ediciones del Serbal, 1984).

5. Moia, M. I., El no de las niñas. Feminario antropológico (Barcelona: laSal, edicions de les dones. 1981, pág. 13). Sobre el cuestionamiento que algunos intelectuales hacen del pensamiento androcéntrico, véanse GARCÍA MESSEGUER, A., Lenguaje y discriminación sexual. (Madrid: Edicusa. 1977); MARQUES, J. V., «Los dos campos ideológicos del sistema de dominación masculina» en Varios autores, Sexismo en la Ciencia, (Barcelona, Universidad Autónoma, 1982) y CRESPÁN, J. L., «Algunas consideraciones sobre el patriarcado como modelo analítico», en Varios autores, II Jornades del Patriarcat (Barcelona: Universidad Autónoma, 1983).

6. Véase, Varios autores, Nuevas perspectivas sobre la Mujer, Actas de las 1 Jornadas de Investigación Transdisciplinaria (Madrid: Universidad Autónoma, 1982, 2 vols.)

7. Véase, Varias autoras, Sexismo en la Ciencia. Actas del Seminario sobre Androcentrismo en la Ciencia (Barcelona: Universidad Autónoma, 1982).

8. MOIA M.I., op. cit., «Glosario».

9. Tengo que agradecer a una conversación con Ma. Jesús IZQUIERDO esta matización, de gran interés.

10. Para clarificar el sentido de ANER, -DROS, tal como se expone aquí véase BAILEY, A., Dictionnaire Grec-Français (París: Hachette, 1950) y CHANTRAINE, P., Dictionnaire étymologique de la langue grecque. Histoire des mots (París, Klincksieck, 1962, vol.I). Sobre la elaboración del concepto del «verdadero hombre» entre los griegos, véase VEGETTI, M., Los orígenes de la racionalidad científica (Barcelona: Edicions 62, 1981, págs. 125 y sigs.).

11. Utilizaré algunos recursos expresivos como éste: in-significante, para subrayar tanto la composición de la palabra como el sentido de la partícula in, que negativiza: in-significante = no significante, que no se considera que tenga significado # que no tiene significado. Que algo se considerado in-significante por alguien resulta significativo para clarificar el sistema de valores de esa persona.

12. SAU, V., Un diccionario ideológico feminista (Barcelona, Icaria, 1981, págs. 217-219 y 32-33).

13. HARRIS, O. y YOUNG, K., «Introducción» a Antropología y feminismo (Barcelona, Anagrama, 1979).

14. Una lectura no-androcéntrica de la obra de F. ENGELS, El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, pone de manifiesto que, a pesar de que hemos considerado que esta obra abre paso a la consideración de la problemática de la mujer en el pensamiento marxista, el autor formula una hipótesis androcéntrica en la línea de lo que se denomina «la hipótesis del cazador», sólo que Engels se refiere al pastor nómada como creador de la cultura y de la riqueza en lugar de hablar del cazador: en todos los casos, la división sexual se sitúa en un sustrato biológico pre-cultural, como si en consecuencia no pudiera ser transformado culturalmente.

 15. LINTON, S., La mujer recolectora: sesgos machistas en antropología, en HARRIS, O. y YOUNG, K., Antropología y feminismo (Barcelona, Anagrama, 1979).

16. ROHOLICH-LEZVITT, R., SYKES, B. y WEATHERFORD, E., La mujer  aborigen: el hombre y la mujer perspectiva antropológica, en HARRIS. O., y YOUNG, K., op.cit.

17. LINTON,S., op. cit, pág. 37.

18. AMORÓS, C., Rasgos patriarcales del discurso filosófico: notas acerca del sexismo en filosofía, en DURÁN, M. A. (ed.), op. cit., págs. 35-36.

19. Ibid., págs. 37-38.

20. DURAN, M. A., Liberación y utopía. La mujer ante la ciencia, op.cit., págs.30-31.

21. Para ver los rasgos fundamentales de esta hipótesis, puede verse ARDREY, R., La evolución del hombre; la hipótesis del cazador (Madrid: Alianza, 1978), y GOLOBERG, S., La inevitabilidad del patriarcado (Madrid: Alianza, 1973).

22. BENEDICT, R., en El hombre y la cultura (Barcelona: EDHASA, 1971) y MEAD, M., en Macho y hembra (Buenos Aires: Tiempo Nuevo, 1972), aportan datos que hacen reflexionar sobre los modelos de comportamiento masculinos y femeninos codificados de distintas formas por diferentes culturas. En una línea de análisis similar, podemos situar los recientes estudios en torno a la relación entre sexo y género, así en IZQUIERDO, M.J., las, los, les (lis, lus). El sistema sexo/género y la mujer como sujeto de transformación social (Barcelona: 1aSal, edicions de les dones, 1983). Conviene notar que para clarificar la configuración de los géneros culturales es imprescindible atender a su historicidad.

23. Michel FOUCAULT ha planteado esta relación entre saber y poder en diversas obras suyas, en especial puede verse Arqueología del saber, (México: Siglo XXI. 1979, 6a. ed.) y El orden del discurso (Barcelona: Tusquets, 1980, 2a. ed.).

24. MOIA, M.I., op. cit. pág. 23.

25. Esa supuesta «universalidad» del sufragio excluye, también cualquier referencia a la edad, a pesar de que ha variado y continúa variando.

26. La dicotomía entre «lo significativo»/«lo in-significante» históricamente, se relaciona no sólo con la valoración dicotómica de «lo masculino»/«lo femenino», sino con otras: así, cultura/naturaleza. Hay que tener en cuenta, como dice Serge MOSCOVICI en Sociedad contra natura (México: Siglo XXI, 1975), que esta dicotomía induce a graves errores, ya que somos naturaleza culturizada.

27. Como puede verse en NASH, M. (ed.), op. cit., la «nueva historia de la mujer» engloba trabajos y planteamientos teóricos diversos. Sin duda, sin todas estas investigaciones que están poniendo sobre la mesa a parcialidad del discurso histórico androcéntrico, seria difícil que nos hubiéramos planteado la posibilidad de indagar acerca de las estructuras profundas del discurso histórico.

28. ROWBOTHAM, Sh., La mujer ignorada por la historia (Madrid: Debate, 1980), págs. 10-11. También tienen interés las obras de la misma autora, Feminismo y revolución y Mundo de hombre, conciencia de mujer, publicadas asimismo en Ed.Debate.

29. En Varias autoras, Nuevas perspectivas sobre la mujer, op.cit., Vol. I. págs. 61-70.

30. Me referí a este problema en dos artículos publicados en L'Avenç en febrero y abril de 1981 respectivamente, «Per una història total no androcèntrica» y «Sheila Rowbotham: historiografía feminista i historia», y éste ha sido un tema central en mis reflexiones desde entonces.

31. Este principio enunciado por Karl MARX en el Prólogo de la Contribución a la Crítica de la Economía Política, (MARX, K. y ENGELS, F., Obras escogidas, 2 vols., Madrid, Akal. 1975) sirve de base al análisis marxista de la historia. La lectura no-androcéntrica de éste y otros textos de Marx y Engels fue decisiva para que me plantease decisivamente las limitaciones de esta forma de análisis.

32. VILAR, P., Iniciación al vocabulario del análisis histórico, (Barcelona: Crítica, 1980).

33. Sobre problemas diversos que plantea hoy el discurso histórico pueden verse CHESNEAUX, J., ¿Hacemos tabla rasa del pasado? A propósito de la Historia y de los historiadores, (México: S. XXI, 1977); Varios autores, Historia y diversidad de las culturas (Barcelona: Ediciones del Serbal/ UNESCO, 1984), y SAMUEL R. (ed.), Historia popular y teoría socialista (Barcelona: Crítica, 1984).

34. Sobre la importancia que se presta actualmente a la relación entre las divisiones sociales según el sexo y la clase social, véanse las obras ya citadas de NASH, M. (ed.), SAMUEL, R. (ed), e IZQUIERDO, M. J.

35. Sobre estas cuestiones, desde una perspectiva marxista crítica véase CHESNEAUX, J., op.cit.

36. Para comprender el papel que la jerarquía de edad puede tener en las relaciones sociales, puede verse BENEDICT, R., Continuidad y discontinuidad en el condicionamiento cultural, en HOROWITZ, I.L., Historia y elementos de la Sociología del Conocimiento (Buenos Aires: EUDEBA, 1974, 3ª ed., vol.1). Véase también IZQUIERDO, M. J., op.cit., y «Poder, sexo y edad», en Varios autores, II Jornades del Patriarcat, op. cit.

37. Tanto MOSCOVICI, S., en Sociedad contra natura, op.cit., como MORIN, E. en El paradigma perdido, el paraíso olvidado. Ensayo de bioantropología, hacen un lúcido análisis del antropocentrismo que vicia el discurso sobre las relaciones entre naturaleza y cultura.

38. LURIA, A. R., Lenguaje y pensamiento (Barcelona: Fontanella, 1980).

39. OSTERRIETH, P., Psicología infantil. De la ‘edad bebé', a la madurez infantil (Madrid: Morata, 1973, 3ª ed.).

40. DURÁN M. A, Liberación y utopía. La mujer ante la ciencia, op.cit., pág. 13

41. Ibid., pág. 14.

42. GARCÍA MESEGUER, A., Lenguaje y discriminación sexual, op.cit. pág. 258

43. DURAn, M.A., op.cit. pág.14.

44. MOIA, M., op. cit pág. 29.

45. Ibid., pág. 30.

46. DEMONTE, V., Lenguaje y sexo. Notas sobre lingüística, ideología y papeles sociales,  en DURAN, M. A. (ed), op. cit., pág. 73

47. GARCÍA MESEGUER, A., op.cit.

Segunda Parte. Ejercicios de lectura crítica no-androcéntrica El arquetipo viril, protagonista de «la historia»

1. Me fue necesario leer detenidamente las obras de Adriene RICH, Nacida de mujer. La crisis de la maternidad como institución y como experiencia (Barcelona: Moguer, 1978) y de Martha I.MOIA, El no de las niñas. Feminario antropológico, op.cit., para poder sacar a flote en mi memoria conciente la importancia que tiene para la humanidad helecho de nacer mujer, dato que había menospreciado hasta entonces, por ser considerado in-significante por el discurso histórico androcéntrico, aun cuando yo había dado a luz una hija. El planteamiento de Martha MOIA sobre el "ginecogrupo" me permitió poder imaginar formas de parentesco no-androcéntricas, en las que se valorase en su justa medida la aportación de las mujeres  a la vida humana, punto de partida de las lecturas no-androcéntricas que expongo en este trabajo.

2.  Véase AMORÓS PUENTE, C. ¿Herederas o desheredadas? Notas para una crítica de la razón patriarcal, en Varias autoras, Debat sobre la situació de la dona (Valencia: Conselleria de Cultura, Educació i Ciencia, Servei de la Dona, 1984)

3. Una lectura crítica de obras que se hablan sobre los orígenes de la existencia social humana nos permite descubrir que este planteamiento está fuertemente arraigado; así en MORÍN, E., op. cit., y en ENGELS, F., tal como he señalado en supra, nota 14.

4. MOSCOVICI, S., op. cit.

5. GARCÍA MESSSEGUER, A., op. cit., lo cita haciéndose eco, según dice, de una práctica del movimiento feminista.

6. FERNÁNDEZ, A., LLORENS, M., ORGEGA, R., y ROIG, J., Occidente. Historia de las civilizaciones y del arte (Barcelona, Vicens Vives, 1980 6ª ed., págs. 55-56).

7. Las primeras intuiciones acerca del papel del arquetipo viril en la configuración cultural de una vocación de muerte fraticida, las plasmé en Huellas de mujer en el pasado: reflexiones en torno y a parir del androcentrismo en la historia,  en varias autoras, Sexismo en la ciencia, op. cit. y en «El arquetipo de la virilidad: hegemonía/dependencia y conflictos de la identidad cultural personal/colectiva», ambas  ponencias escritas en 1981.

8. Como advierte Martha MOIA, op.cit., el lenguaje dificulta que nos refiramos a lo propio de mujer sin incurrir en el patrón femenino hegemónico, por lo que ella propugna recuperar el término mujeril. En el caso de los hombres, podemos distinguir entre lo masculino y lo viril, aunque exista a creencia difundida de que la única masculinidad es viril.

9. MORENO SARDÀ, A., «Las raíces históricas de la problemática actual de la comunicación social. Elementos para una Historia de la Comunicación Social No-Androcéntrica», tesis de doctorado leída en la Facultad de Historia de la Universidad de Barcelona, 1984 (inédita).

10. ARISTÓTELES, Política, Libro IV (edición de P. de AZCÁRATE, Madrid:Espasa Calpe, 1982, 15ª ed.)

11. Ver supra, Primera Parte, pág. 22 y nota l0.

12. Estas relaciones se explican detenidamente en el Libro I de La Política de ARISTÓTELES. Curiosamente, autores y autoras contemporáneos que se refieren a esta obra se resisten a traducir OIKONOMIA por economía, consideran solo economía las relaciones amo-esclavo y el cuarto elemento que según el filósofo forma parte de la OIKONOMIA, es decir, la adquisición de los bienes, y definen como familia las relaciones entre el varón y la mujer, el padre y los hijos, proyectando así el presente hacia el pasado. Esto impide no sólo comprender mejor la obra del filósofo, sino además conocer las transformaciones históricas que han sufrido los ámbitos privados/públicos hasta configurarse tal como aparecen en la actualidad. He preferido dejar los términos en griego para que cada cual haga su propia composición de lugar.

13. Los tres primeros libros de La Política de ARISTOTELES explican claramente la relación entre OIKONOMIA y POLITIKE, es decir, entre los ámbitos privado y público. Pero estos libros, especialmente el I y el II, suelen considerarse de escasa importancia en relación con los restantes, que se centran en la política, es decir, en los conflictos que se producen en el seno del colectivo viril griego por el reparto del poder.

14. ARISTÓTELES, Política, Libro I. El niño es definido A-TELOS, es decir, que todavía no cumple el fin.

15. ARISTÓTELES, Política, Libro I.

16. No se suele tomar en consideración la preocupación que Aristóteles manifiesta en el Libro IV por los matrimonios, cuya importancia en la reproducción de nuevos miembros del colectivo viril le preocupaba.

17. La expresión ANER AGAZOS suele traducirse por hombre de bien e incluso virtud privada. Aristóteles se da cuenta de que una cosa son los ciudadanos y políticos reales, es decir, lo relativo, y otra los modelos ideales que deberían orientarlos, es decir, lo absoluto o modélico. Por ello habla del varón perfecto o modélico. 

18. ARISTÓTELES, Política, Libro I.

19. Al igual que M.FOUCAULT se refirió a lo incluido/lo excluido en el discurso, Marc FERRO, en Cine e Historia (Barcelona: Gustavo Gili, 1980), se refiere a lo visible y lo invisible en las imágenes fílmicas. Un conjunto de referencias no explicitadas condicionan implícitamente las expresiones verbales e icónicas, y a menudo son más significativas que lo que se explicita.

20. Véase Cuadernos de Pedagogía, n. 122, febrero, 1985.

21. GONZÁLEZ MANGRANÉ, I., y ZARAGOZA RUVIRA, G., El problema del libro de texto de historia. Editoriales frente a multicopistas. (Barcelona, 1984).  

22. Véase nota 6, supra.

23. BALANZA, M., BENEJAM, O., LLORENS, M., ORTEGA, R. y ROIG, J., IBÉRICA. Geografía e historia de España y de los Países Hispánicos. (Barcelona: Vicens Vives, 1978 (2ª)).

24 Sería importante estudiar cómo asimilamos la memoria histórico-colectiva a través del proceso de aprendizaje personal que pauta la memoria personal, o bien, adentrarnos en el pasado colectivo para clarificar la fragua de los pasados personales que asimilamos los distintos miembros de cada generación.

25. La clasificación que aquí se ofrece es el resultado de haber probado varias clasificaciones en varias fichas aplicadas a estos manuales y a otras obras diversas. En este caso, he procurado que se distinguiera claramente entre masculinos genéricos y los masculinos viriles.

26. Para la elaboración de estos «Cuadros nos. 3, 4 y 5» he excluido los datos del Tema 1, «Civilizaciones, culturas, sociedades,...», por tratar de cuestiones conceptuales generales, ya que lo que me interesaba era analizar la distribución de las referencias a seres humanos por conjuntos temáticos correspondientes a las  distintas culturas de que nos habla el manual. Por ello he reagrupado los 29 temas restantes del manual en dos grandes apartados. En el primero, titulado «Desarrollo histórico de la civilización occidental», he distinguido entre «Civilizaciones antecesoras», «Historia de la civilización europea occidental», propiamente dicha y «Hacia una civilización universal», siguiendo pautas del propio manual. En el segundo he incluido los temas dedicados a «Otras culturas»: América, Asia, África, Bizancio y el Islam; el Tema 14, «La ampliación del mundo conocido: los descubrimientos geográficos y la América precolombina», consta de doce páginas, de las que siete contienen la explicación de las actuaciones de portugueses y sobre todos los españoles, y cinco se dedican a «La América precolombina», denominación claramente eurocéntrica; dado que el Tema 25, dedicado a «Las civilizaciones del mundo contemporáneo ... La primera descolonización: América», considera que «los protagonistas del proceso son descendientes de europeos», tal como se advierte en su introducción, y excluye de cualquier referencia a la población aborigen, he considerado necesario distinguir entre «América precolombina» y «América contemporánea», e incluir las referencias a seres humanos correspondientes a las siete primeras páginas del Tema 14 en el apartado «Historia de la civilización europea occidental».

27. Véanse sobre todo los apartados 1 y 5 del Tema 14 y los tres primeros apartados del Tema 23, en los que la tímida postura crítica queda apagada por las argumentaciones que permiten justificar la expansión europea.

28. Véase el tercer apartado del Tema 9.

29. Tema 26, «Las culturas de los pueblos africanos», apartado 4, «La religiosidad» (pág.258).

30. Tema 26, apartado 7, «El impacto de Occidente», pág. 262.

31. Citas extraídas de los dos temas dedicados a las culturas asiáticas, 4 y 27.

32. Véanse los apartados 9, 10, 11 y 12 del Tema 14; el apartado 2 del Tema 26, y la introducción al Tema 4.

33. LUC, J.N., La enseñanza de la Historia a través del medio (Madrid: Cincel-Kapelusz, 1981)              

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