La construcción de la aldea planetaria

Publicado en La Esfera - El Mundo, sábado 15-05-1993.

Estructura y dinámica de la comunicación internacional. Marcial Murciano, Ed. Bosch, 250 págs., 1.950 ptas.

Es poco probable que, en un mundo tan interconectado e interdependiente como el nuestro, algún Estado pueda plantearse el derecho a la desconexión del sistema mundial, concluye Marcial Murciano en su obra Estructura y dinámica de la comunicación internacional. El diagnóstico es, sin duda, acertado. Sin embargo, si nos fijamos en los debates políticos, diríase que se ignora esta realidad, a no ser como excusa, como sucede ante la actual crisis económica.

La razón de este olvido político garrafal hay que buscarla en una historia académica cuyo etnocentrismo no se manifiesta sólo en el menosprecio hacia otras culturas, con el que se justifica la hegemonía de la cultura occidental; afecta, ante todo, al tratamiento de las repercusiones que la expansión territorial tiene en las culturas que la practican, según las dimensiones e intensidad que adopta. Véase la gran cantidad de obras de historia contemporánea que se refieren a los diferentes estados como si sus jurisdicciones y el papel de sus fronteras fueran los mismos que en el siglo XIX, sin tener en cuenta que, a lo largo de esta centuria que ya concluye, se han integrado en redes transnacionales que han impulsado la conquista de la tierra desde el espacio.

En medio de este panorama, la obra del profesor Marcial Murciano, Estructura y dinámica de la comunicación internacional, resulta decisiva para conocer cómo se ha producido esta transformación histórica. De forma sistemática y clara, el autor explica, en la primera parte, cómo se ha construido el sistema mundial global a lo largo de este siglo, sin olvidar las tensiones y desequilibrios que provoca, y sitúa en esa dinámica los cambios más recientes en las relaciones entre este y oeste, norte y sur; y dedica la segunda parte a examinar, de forma más detallada, el sistema neurálgico que lo articula, esto es, las agencias informativas y publicitarias, as¡ como las industrias editorial, cinematográfica, discográfica y televisiva.

Nos hallamos ante una obra bien documentada, que ofrece además una bibliografía actualizada y accesible - el autor es un especialista en la materia -, que puede interesar a todas aquellas personas que buscan en la historia claves para la comprensión del presente, a pesar del estancamiento en que se encuentra la historiografía contemporánea. Pero además, al hacernos más inteligible el juego de fuerzas que operan en esta aldea planetaria en la que hoy vivimos, puede ayudarnos también a reformular planteamientos políticos obsoletos.