La insólita generosidad del señor Auger

Publicado en Destino, nº 1961, mayo de 1975

Informábamos la semana pasada de que no se había llegado a ningún acuerdo en el acto de conciliación previo a querella por supuestas injurias celebrado entre el ex delegado de Hacienda del Ayuntamiento de Barcelona y propietario del grupo de empresas periodísticas Mundo, y nuestro compañero Juan Zamora. El empresario había presentado la demanda como consecuencia de un artículo que apareció en el número de enero de la revista Contrastes y en el que se trataba ampliamente de el otro mundo de don Sebastián Auger, exigiendo una indemnización de cinco millones de pesetas.

Estos días el gabinete jurídico del grupo Mundo ha hecho pública una nota precisando algunos extremos sobre el caso, nota que creemos conveniente comentar.

En primer lugar se señala que la querella se presentó contra Juan Zamora por resultar el autor del artículo citado, según declaración expresa del director de dicha publicación. Recordemos que el artículo se publicó firmado con el seudónimo P. García Pérez y que en la introducción se hacia constar expresamente este dato señalando que era obra de un equipo de profesionales. En estos momentos en que tanto se habla del secreto profesional de los periodistas y de su obligación de guardarlo, nos parece grave que ante la mera iniciación de los trámites para la presentación de una querella, el director de Contrastes haya revelado el nombre de uno de los coautores, precisamente de quien ya había tenido problemas con el señor Auger por haber sido despedido de una de sus empresas, con lo cual parece que el artículo sea obra simplemente del resentimiento.

Por otra parte, en la nota que ha hecho pública el gabinete jurídico del grupo Mundo, se señala que la indemnización -cinco millones de pesetas- en la circunstancia cíe que se admite en la sentencia, se pondrá íntegramente a disposición de la Asociación de la Prensa de Barcelona. No explica el señor Auger los motivos ni los objetivos de tan insólito acto de generosidad. Quizá pretenda demostrar que lo que le interesa ante todo es hacer brillar la verdad objetiva. Pero a algunos compañeros nos ha parecido un intento de que los periodistas dejemos solo a Juan Zamora; más concretamente, de que la Asociación de la Prensa de Barcelona -que en principio debe defender los intereses de los profesionales- elude tanto el tema como al compañero que, además, no está asociado por causas ajenas a su profesionalidad y a la lógica más elemental.

Parece mentira que el señor Auger, un empresario bien plantado, con aire de ejecutivo dinámico siempre en plena forma, haya actuado con tan poca prudencia. Con un poquito más de sentido común podría haber comprendido que la imagen que pretende dar de hombre de negocios eficaz y político de futuro, ganaría credibilidad simple mente teniendo más en cuenta las reivindicaciones de quienes trabajan en sus empresas. O bien si olvidase los cinco millones y retirase la querella, cosa que parece probable según nuestras informaciones.

Pero sin duda la imagen más lamentable en todo este asunto la ha dado, al menos de momento, la Asociación de la Prensa de Barcelona. En la Hoja del Lunes, órgano de los periodistas asociados, se ha publicado la nota sin ningún comentario, como si se tratara de lo más normal del mundo. Es de esperar que la Junta de Gobierno reaccione y salga al paso de proposición tan insólita e indelicada, dejando bien claro a quién debe apoyar ante un problema concreto, aun en el caso de que el compañero afectado no pertenezca a la agrupación de los periodistas.

Los deficientes mentales, olvidados

Quizás algunos de ustedes hayan visto en algún cine de nuestra ciudad estos últimos días, en medio de los anuncios que nos ofrecen el mundo idílico del consumo, el filmet patrocinado por ASPANIAS (Asociación de Padres de Niños y Adolescentes Subnormales) por medio del cual se enfrenta al espectador con un grupo de niños deficientes mentales encerrados en su grave problemática, atados a sus inquietantes gritos. Este breve film está en la línea de la campaña llevada a cabo hace poco más de un año por la misma entidad, que presentaba a estos niños ante los transeúntes por medio de grandes vallas publicitarias. Con estas imágenes patéticas, ASPANIAS pretende sensibilizar a la opinión pública más allá de la recaudación caritativa del designado "Día del Subnormal".

Paralelamente, un grupo de unos 250 profesionales de Educación Especial han hecho pública una carta en la que manifiestan su disconformidad con el tipo de campañas a favor de la infancia deficiente, que viene realizándose estos días. Para ellos, la solución real y efectiva para estas personas sólo podrá venir si la sociedad deja de marginar a los seres no productivos; es in justa -dicen- la utilización de los niños afectados como objeto de una sensiblería; es necesaria la creación urgente de plazas escolares de todo tipo...; es urgente el reconocimiento oficial, como ya hace años se ha hecho en muchos países europeos, del educador especializado como profesional, y por tanto es necesaria la creación de centros de formación y la potenciación de los recursos de los existentes en la actualidad, y que todo ello conlleve una aceptación y seguridad laboral que ahora no existe.

Tal como se nos manifestó a los periodistas cuando se nos presentó el filmet, antes de su lanzamiento, ASPA NIAS también cree que la solución al problema tiene que venir de los organismos oficiales y que la iniciativa privada, que actualmente lleva el peso en la creación de centros, debe ser subsidiaria. El punto fundamental en el que discrepan los profesionales de la educación especial -esto de profesionales es todavía un decir, pues como ellos mismos señalan faltan centros donde se puedan formar adecuada mente- de la asociación de padres, es en que aquéllos propugnan que las campañas no deben ir dirigidas a la sensibilidad, sino a la razón, a que se tome conciencia del problema, especialmente por parte de los organismos oficiales.

En realidad, dada la política de oí dos sordos acompañada de un día de caridad al año que sigue la Administración respecto a este problema, pensamos que cualquier forma de concienciar en estos momentos es válida. Al menos, que la gente no viva de espaldas a la realidad.